Turismo sustentable, el nuevo arquetipo

A continuación damos a conocer una nota del IMBA Argentina (del cual somos parte) en la que refleja la realidad mundial del MTB y vemos el gran potencial que tiene Mendoza. Celebramos la creación del primer Bike Park en Mendoza de la mano de Rio Bike Park ubicado en Luján de Cuyo, los distintos emprendimientos de los chicos de descenso, la creación de nuevos lugares para la práctica del MTB en la provincia y el movimiento que se está generando en Mendoza. Si bien falta apoyo, calidad y un plan maestro, estamos por el buen camino. Disfruten de los números que siguen y cada uno que proyecte el futuro del MTB en Mendoza, estamos lejos, pero posiblemente …. «encaminados».
Actualmente existe en el mundo una realidad que no es percibida en la Argentina: el ciclismo de montaña está cambiando el paradigma de la realidad económica de las pequeñas comunidades, desde los increíbles bosques canadienses hasta el desierto australiano, desde las salvajes selvas colombianas y ecuatorianas hasta la majestuosa zona de montaña del Nepal. Es real y está ocurriendo en todo el mundo, transformando los modelos de comercio que se venían aplicando desde hace siglos y que en la actualidad dejaron de ser viables, sea por requerimientos ambientales, agotamiento de recursos o simplemente porque la sociedad no precisa más del recurso que allí se producía durante siglos.
Puede ser duro para una pequeña población que durante generaciones vivió de un recurso minero o forestal que este método de ingreso económico sufra las consecuencias de la extinción del recurso o por causa de la prohibición de normas ambientales. La situación deja a esa pequeña comunidad sin ingresos y condenada a muerte, dando vueltas sin sentido, como una gallina sin cabeza: la pregunta no es si va a morir o no, sino cuánto tiempo le llevará hacerlo y cuán larga será su agonía. Su muerte dejará a su paso comunidades y sistemas sociales extintos. Es allí donde IMBA, desde su área de conocimiento y experiencia de más de treinta años en el campo del desarrollo sustentable, puede cambiar la realidad de estas comunidades, revivirlas e incluso mejorarlas en comparación a lo que eran en su tiempo de gloria.
Los gobiernos de todo el mundo están aprovechando los beneficios y desarrollando estrategias MTB. En Escocia, los ciclistas de montaña contribuyen u$d 70 millones a la economía. En Gales, son u$d 32 millones. En Sudáfrica, eventos ciclistas como Absa Cape Epic -la carrera de MTB más televisada del mundo- impulsan la economía del Cabo en u$d 82 millones al año. En Bolivia, una empresa en manos de un neozelandés comenzó a explotar esta veta hace aproximadamente diez años, promoviendo el ciclismo en el Camino de la Muerte y en otros senderos locales y logrando cambiar la economía de las comunidades en la parte baja del valle. Hoy el MTB es el principal atractivo turístico de La Paz. Hay más de treinta empresas que ofrecen el servicio, emplean a más de doscientas personas y generan beneficios económicos para más de diez comunidades de montaña. Sin contar el hecho de que aumentó el ingreso turístico de la ciudad de La Paz en un 35%, este movimiento económico permitió que las pequeñas comunidades en la base de la montaña pudieran acceder a sistemas de paneles solares, mejoras en el agua y otros recursos básicos: estamos hablando de uno de los países más pobres de Sudamérica, donde estas comunidades representaban un verdadero dolor de cabeza para la realidad del país. Hoy estas comunidades no dependen más del estado, ya que generan recursos suficientes para autosustentarse.
Algo similar ocurrió en Nepal, en donde las pequeñas comunidades de montaña vivían exclusivamente del peligroso trabajo de los sherpas, quienes arriesgan su vida cargando las mochilas de los escaladores. Esta actividad fue prácticamente la única fuente económica del lugar desde que Edmund Hillary hiciera cumbre en el Everest en 1953. Si bien son miles los turistas que viajan al Nepal para subir el Himalaya, generando un importante flujo de ingresos, este trabajo es solo para los meses de verano y es tan peligroso que se estima mueren tres veces más sherpas que escaladores (no se conocen las cifras reales), dejando familias enteras sin sustento. Esto cambió de manera notable cuando se desarrollaron senderos de MTB ya que el turismo generado por esta actividad es de cuatro estaciones, si bien no deja tantos ingresos por turista como lo hace un escalador, el riesgo para el sherpa es cero, el flujo es constante y la cantidad de turistas diez veces mayor. Con lo cual el ciclismo supera en ingresos al montañismo, pero no solo eso: como el ciclista se desplaza de un área a otra, también se generó un corredor turístico en el cual se logra de manera sistémica una mejor distribución de los ingresos, logrando cambiar la realidad económica de todas estas pequeñas comunidades de montaña nepalesas y deteniendo la migración a India para mejorar sus condiciones económicas . Si leyeron bien, los residentes de estas villas de montaña emigraban a la India porque en este país percibían más ingresos como empleados. En la actualidad, gracias a este emprendimiento inicial, Nepal amplia día a día su red de senderos, mejoró la promoción del MTB y bajó las tasas de ingresos para escaladores.
Todavía hay más ejemplos, como es el caso de Anniston, Alabama: un pueblo conocido por su industria del acero, que ganó millones durante la Guerra de Secesión al igual que en la Primera Guerra Mundial y también en la Segunda Guerra Mundial, cuando la fábrica de acero cerró, el pueblo comenzó lentamente a transformarse en un pueblo fantasma: basta utilizar Google Earth y sus fotos históricas para ver cómo todas las calles y avenidas se encuentran llenas de negocios y casas abandonadas: Algo similar ocurrió con Copper Harbor en Michigan. Estamos hablando de comunidades con 200 años de historia, que agonizaban lenta y dolorosamente desde 1980, soportada únicamente por planes sociales del gobierno, y fue justamente cuando el gobierno dijo “no más”. Que con ayuda de IMBA lograron salir adelante, y en menos de 7 años, desde que hicieron un cambio mental para transformarse en Ride Center IMBA, lograron aumentar tanto sus ingresos que se desarrolló toda una oferta hotelera, gastronómica y cultural que nunca antes había existido. Actualmente cada comunidad cuenta con sistemas de más de cien kilómetros de senderos- Ambos comenzaron como humildes sistemas de menos de veinte kilómetros, pero los ingresos generados permitieron que el sistema creciera y se expandiera cambiando de una vez y por todas la economía local, para no depender más de los planes del estado y ser realmente independientes por primera vez en su historia.
Pero incluso los destinos que no generan cifras millonarias, como es el caso de la aldea de Tilimbela, en Ecuador, donde los locales, sin más recursos que machetes, rastrillos y buena voluntad, limpiaron un antiguo sendero utilizado por traficantes para crear un sendero de MTB, el turismo generado por el mismo proporcionó los fondos necesarios para que al cabo de un año se pudiera realizar un evento de Donwhill que convocó a más de 200 corredores y tres veces más espectadores: los ingresos fueron utilizados para ampliar la red de senderos y hoy este pueblo, perdido en la selva ecuatoriana, basa su economía en el turismo del MTB (no era un destino turístico antes), y miles de personas vuelan a Ecuador solo para practicar MTB en los senderos de Tilimbela. El dinero generado en esta pequeña comunidad gracias al flujo constante del turismo de MTB es utilizado para mejorar las escuelas, la clínica y la comunidad en general.
Otra ventaja en relación a los turistas tradicionales es que el ciclista recorre mucha distancia, pero como no quiere llevar demasiado peso, no carga mochilas con comida y víveres; esto se traduce en que este forma de turismo no deja basura; a la hora de comer o dormir, sus participantes solo cuentan con su billetera, que en términos generales carga varias tarjeta de crédito y dólares. Su única exigencia es una cama, un plato de comida, una ducha y un lugar seguro para su compañera inseparable, la bicicleta.
Básicamente los ciclistas de montaña son adictos a hacer salidas emocionantes y divertidas a través de los entornos naturales más bellos del planeta. Todo se trata sobre la calidad de experiencia obtenida. Es entonces crucial contar con un buen sistema de senderos, pero a la par tiene que existir una comunidad adecuadamente educada y capacitada que pueda brindar de manera paralela parte de la experiencia. Desde IMBA nos concentramos en la creación de estos espacios, no solo de los senderos, sino también en la formación de los distintos actores de la comunidad para lograr un sistema simbiótico donde uno ayude a crecer al otro y donde la comunidad se beneficie en su totalidad.
Es claro gracias a estos beneficios económicos, que todavía se están descubriendo, del ciclismo de montaña y los parques generados por IMBA, que hacemos algo más que simplemente pasar un buen rato. Nuestro objetivo cambiar comunidades enteras.  Fuente: IMBA ARGENTINA