Ojo con los cruces en las ciclovías, hay más imprudentes y locos de lo que pensamos

Todos sabemos cuán importante para nuestro cuerpo y para el cuidado del ambiente es andar en bicicleta. Un medio de transporte económico que fortalece nuestro cuerpo, no contamina y además descongestiona el complicado tránsito en Mendoza.

Sin embargo parece que no muchos comparten esta afirmación.

El jueves 7 de febrero de 2019 Mendoza ardía bajo un sol fuerte hizo que la térmica superara los 30 grados con facilidad. Sin embargo eso no fue una contra para que Viviana, una mujer que siempre practica deportes y que este verano decidió dejar su vehículo y tomar la bicicleta para desplazarse a su trabajo, se movilizara ese día.

Ojo con las camionetas grises

Pasadas las 15, salió de su trabajo y como siempre, tomó la ciclovía que une la Ciudad con Luján de Cuyo. No es la única, decenas de mendocinos hace este recorrido a diario.

Sin embargo al llegar a la intersección de Beltrán y Pedro Pascual Segura en Godoy Cruz, su regreso a casa se postergó. Es que al llegar a esa esquina, complicada según los propios ciclistas, “porque los autos nunca respetan el paso de la ciclovía”, una camioneta la atropelló.

Por suerte Viviana vivió para contar su experiencia y es por eso que decidimos contar esta historia.

“Sé que esa esquina es complicada -dijo Viviana- pero está perfectamente señalizada con semáforos, cuatro líneas de tachas, senda peatonal en forma de ciclovía, y a metros las vías del tren que van en paralelo a la ciclovía”

“Sin embargo cuando crucé la calle señalizada como ciclovía, una Nissan NP-300 gris me lleva por delante. Fueron segundos, en ese instante grité fuerte para llamar su atención, pero no fue suficiente, el impacto vino también en segundos”.

“El golpe de dio de lleno en la pierna derecha debajo de la rodilla, mi bicicleta voló y yo reboté en el capot de la Nissan para luego terminar en el suelo”.

“Lo que pasó después fue un mundo de confusiones, gente que se acercaba, me recostaba sobre el pavimento, muy caliente a esa hora. Me daban agua, mientras que el conductor jamás se acercó ni siquiera para preguntar cómo estaba”.

“Lo demás… bueno, vivo para contarlo, llevaba casco, voy a una velocidad prudencial y salía de trabajar a esa hora. En el suelo aún tenía puesta la mochila con mi computadora, un elemento vital para mi trabajo”.

“Hay algo que quiero destacar, la inmensa solidaridad de tantísima gente que se paró, y ofreció su ayuda, desde agua, hasta curaciones, llamados al 911 y una gran contención. No sé quiénes eran esos anónimos solidarios, pero quiero que sepan que les estoy inmensamente agradecida. Esas manos que me tendieron, esas palabras de tranquilidad fueron invalorables para mí”.

“Una cosa más, a los bikers o caminantes, no se confíen, distraídos hay por todos lados y con vehículos que hacen mucho daño. Esta la saqué barata. El conductor declaró que “aparecí” de repente, la verdad es que no me conocía esa virtud mágica de aparecer y desaparecer. Créanme, no aparecí de la nada, él estaba entretenido con otras cosas y sin cuidados aceleró sin saber si cruzaba alguien por la ciclovía”.